Opinión

'La diosa del asfalto': Dos horas de duras realidades, una eternidad en México

El cine mexicano tiene muchos retos que enfrentar, 'La diosa del asfalto' tuvo potencial de despuntar en Netflix sin conseguirlo, su profunda historia salpica a la autoridad 

Por Karen Magallanes

- 06 de Noviembre de 2021 - 17:10 hs

'La diosa del asfalto': Dos horas de duras realidades, una eternidad en México - Cortesía (Netflix)

¿Problemas en México? Muchos. Pero uno de ellos no es el cine mexicano, sino el rechazo a las realidades crudas que sus películas han mostrado y que no consiguen tener el aprecio y aplauso, de los gustos populares del momento. ¿Por qué todos hablan de 'Narcos'? Hablemos de lo que es verdaderamente importante en los servicios de streaming, de eso que no llega a consolidarse en los diez más vistos pero que se merece su debido espacio, sencillamente porque tiene el potencial de evidenciar a través de sus pilares, lo que ocurre en algunas regiones y en todo el mundo. 

Tomemos una de las joyas esenciales que recientemente llegaron a Netflix, 'La diosa del asfalto'. Aunque esta producción como 'Narcos: México' me merecen completo respeto por mostrar la realidad de un país señalado a nivel mundial, tengo que dejar de lado el estreno de su tercera temporada, para sumergirnos en lo importante que se ha convertido contar historias reales, para hacer presión, exigir justicia, dar a conocer hechos relevantes, y mucho más, a través de los filmes desarrollados en el país. 

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A pesar de la crisis por la que la industria cinematográfica ha venido pasando desde hace un par de años con la pandemia, el cine mexicano ha resistido al duro golpe, ¿Cómo? Pues sus producciones ya se venían tropezando una y otra vez, previo a la contingencia, y con ello, conseguían resurgir entre las grandes producciones de Hollywood y consolidarse en el gusto del público, aunque como es de esperarse, no todos los títulos han generado el mismo impacto en el público. 

En esta etapa de turbulencia, los festivales de cine, tanto nacionales como internacionales han sido de suma importancia para el cine mexicano, pues en ellos no se ha parado de presentar producciones llenas de creatividad y realismo que, en últimas fechas, vuelcan sus tramas contra la violencia en todas sus aristas, usando de herramienta la pantalla chica y grande para mostrar cómo son las realidades alternativas de todo un país. 

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El tiempo pasa y no ha pasado mucho en México 

Vamos a enfocarnos en 'La diosa del asfalto' de Julián Hernández, este filme de 2020, se estrenó este año en Netflix, sin que tuviera el auge de otros como quizás sucede con el género de la comedia para las producciones realizadas en el país. Sin embargo, tiene lo suyo y el ingrediente más importante: una historia dotada de realismo, basada en hechos reales y que tiene toda la intención de mostrar un México antiguo que no difiere de la actualidad. 

A nivel de cámaras, no nos ponemos frente a la mejor dirección, pero hay que destacar los factores que la hacen brillar entre el repertorio mexicano de basado en hechos reales. Pone en evidencia las situaciones a las que se enfrentan las mujeres en muchas aristas de la vida "cotidiana" que de los ochenta y noventa a la fecha, no han cambiado lo suficiente y cuestiona qué se ha hecho en materia legal para salvaguardar su integridad, y luchar contra la violencia de género y otros aspectos que involucran también al sexo masculino. 

Con poco más de dos horas de duración, 'La diosa del asfalto' refleja toda una eternidad vivida en México ¿Era necesario un filme tan largo? Para mi gusto debió dar la talla de una miniserie pero eso no es lo que estamos cuestionando, si aplaudiendo lo que pudo conseguir a pesar de que merecía mucho más del público en general. Presenta una historia real desarrollada entre los 80 y 90, una época en la que en la Ciudad de México nacieron Las Castradoras de Santa Fe. 

Este era un grupo integrado por puras mujeres que declaró su propia guerra en contra de los abusos a manos de los hombres, contra violadores y acosadores que sin alto ni prejuicio alguno, hacían sus fechorías tanto de día como de noche, a quien les gustara o se les atravesara en el camino. Este grupo de hartas mujeres por las injusticias y dolencias de la legalidad en México, se organizaron para hacer justicia por su propia mano, quizás motivadas por un caso en específico, el mismo que les cambiaría para siempre la vida. 

Estamos hablando de que la película se desenvuelve en una época en la que la violencia contra la mujer, y el machismo, no eran el tema del día, no era un asombro, por el contrario, entre más marcado dejara un hombre su requerido aspecto de "macho", mejor visto desde el nacimiento de las familias. Una época sin inclusión de la mujer, pero ahí, justo en la necesidad de alzar la voz y reclamar justicia, nació el colectivo de Las Castradoras de Santa Fe, que pone en escena el discurso feminista de esa década. 

También se trataba de una época en la que surgían muchas bandas, rivales entre sí, la mayoría dominadas por hombres. Las pocas que surgían organizadas por mujeres, también tenían sus conflictos, hasta que cansadas del abuso masculino, decidieron sumar fuerzas y enfrentar a sus agresores, pues en alguna parte de esta historia, como de la vida misma, se enfrentaron al abuso de autoridad, siendo los mismos policías quienes las obligaban a tener relaciones, a eso hay que llamarlo por su nombre: violación. 

Directamente el filme no hace mención del colectivo de Las Castradoras, pero es una historia que aborda este episodio de México que sí ocurrió, y que derivó en otros grupos como Las Viudas Negras y Las Desgarradoras. 

En su esencia de filme, relata la historia de Max (Ximena Romo) y su grupo de amigas, principalmente Ramira (Mabel Cadena), con quien compartía el liderazgo de su banda que después fuera identificada como las castradoras por el acto cometido en defensa de una de sus amigas. La trama va en las décadas mencionadas, en un tiempo bien planteado que evidencia la falta de oportunidades, la prostitución, la sumisión, la drogadicción, el machismo, el abuso de autoridad, la corrupción, violación y hasta la búsqueda del anhelado "sueño americano". 

La diosa del asfalto: Dos horas de duras realidades en México. Foto: Corazón Films 

Entre el grupo de amigas que se buscan un refugio seguro entre sí mismas para huir de todos los males generados en casa, hablemos de Sonia (Samantha Orozco), una joven apodada "la ñoña", hija de Clara (Giovanna Zacarías) quien después de ser madre soltera, encuentra "el amor" en Casiano (Pascacio López), un hombre machista ante una mujer abnegada y sometida, con una hija adolescente. 

Casiano despierta sus instintos abusivos y criminales por Sonia, su hijastra, y en ausencia de su madre quien trabaja la mayor parte del día, intenta en repetidas ocasiones abusar de ella. A punto de lograr su cometido, Max la salva y le da refugió en su casa, pero, para evitar mayores problemas, Sonia regresa a su casa cuando su mamá la busca. Su amiga le ha prometido que siempre cuidará de ella sin imaginar lo que viene en un futuro cercano. 

El padrastro de Sonia ya está fichado como un abusivo albañil, aunque al parecer su esposa Clara, ya lo sabe, no ha hecho nada para detenerlo. Sonia y sus amigas, salen de fiesta un día por la noche, pero "la ñoña" desea volver temprano a su casa porque de lo contrario será castigada. Sus compañeras de banda la tachan de aburrida pero ella quiere evitarse y evitarle problemas a su madre así que decide regresar sola, entre los caminos oscuros que tendrían que ser seguros para cualquiera, pero en un país como México, son el sendero del mal. 

Max va de regreso a su casa cuando mira la bolsa de Sonia tirada entre el monte de una brecha, comienza a buscar y encuentra el cuerpo desollado de su amiga, quien evidentemente fue abusada, no había otro agresor, fue Casiano. Este crudo hecho es el que motiva al resto de las amigas a cobrar venganza por su propia mano, y aunque su intención siempre fue darle una lección al padrastro, en vista de que la autoridad no había hecho nada, el plan cambia cuando una de ellas decide hacerlo sola. 

Carcacha (Nelly González), se encarga de seducir a Casiano, todo es parte del "perfecto" plan, lo lleva hacía una zona oscura en la que le promete podrá estar con ella, al llegar ahí, el resto de las chicas ya lo esperan para propinarle la golpiza de su vida y hacer justicia en honor a Sonia. Max corta su miembro con la misma navaja que él cortó el cuello de su hijastra, pero Ramira, motivada por la venganza y el dolor, le corta el cuello. 

Ese momento es el parte aguas para que cada una tome su camino. En busca de evadir la justicia al menos por un tiempo ¡Al menos por un tiempo! ¿Saben lo que eso significa?: Tener toda la seguridad de que la policía hará como resuelve el caso, se sentará a ver la vida pasar, y la vida de otros extinguirse y en un par de semanas, las víctimas serían un solo número y de nuevo, de vuelta a la realidad, una cruda realidad que sigue golpeando duro y lento. 

El tiempo avanza, Ramira estuvo en prisión, lidera su propia banda desde las celdas y cuando recobra su libertad, las oportunidades han seguido siendo las mismas: nulas. Max consiguió su deseo de convertirse en cantante, su novio Pancho (Axel Arenas) ha conseguido el sueño americano, Sonia no ha sido olvidada pero tampoco un viejo y frustrado amor. 

Max muere a manos de Ramira y ahí termina la historia. Una historia tan real como repetitiva, sabiendo que en 'La diosa del asfalto' son actrices las protagonistas, pero que, al final de ese ciclo, la realidad espera afuera a cualquiera, y cuantas veces la Tierra tenga que dar vuelta. La misma historia, diferentes personas, más víctimas, y cero justicia. El lado que también hay que contar de México porque la memoria colectiva y el cine, no olvidan, también demandan seguridad, también claman justicia. 

El elenco de 'La diosa del asfalto' también está compuesto por Claudia Loco, Paulina Peña, Alejandra Herrera, Raquel Robles, Jimena Mancilla, Esteban Caicedo, Juan Carlos Torres, Javier Oliván, María Balam, Baby Batiz, Karla Cruz, Fernanda Huerta, Elena Gore, Daphne Keller, Irbin Corona, entre otros. La película fue presenta en la selección del FICM 2020, pero disponible desde agosto en Netflix. 

Vale la pena verla, más allá de sus errores técnicos y el mal manejo de cámaras en algunas de las escenas que marean a diestra y siniestra, pero no durante las dos horas. Sin embargo y sin justificación Julián Hernández advirtió que es una película que puedes amar u odiar sin término medio, y que no estaba en su mejor momento cuando la realizó. 

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Karen Magallanes

Comunicóloga con experiencia en periodismo digital. Inicié en la investigación, cubrí la fuente policíaca, educativa y de salud, ahora en el mundo del entretenimiento. Seguidora de las series policiales, documentales y fanática del cine bélico, el terror y el rock.

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